¿Qué es la artrosis?
La osteoartritis, conocida también como artrosis, es la enfermedad de las articulaciones más frecuente.
Es una enfermedad degenerativa que afecta principalmente al cartílago articular, la estructura que recubre las superficies de las articulaciones y permite que el movimiento sea suave y con poca fricción.
Aproximadamente el 99 % de los casos corresponde a una artrosis primaria. Esto significa que existe una predisposición genética para desarrollarla. La persona no necesariamente hizo algo incorrecto para que apareciera: muchas veces forma parte de la herencia que recibió.
La artrosis secundaria es mucho menos frecuente. Puede aparecer como consecuencia de traumatismos importantes, alteraciones anatómicas, enfermedades metabólicas u otros padecimientos que dañan previamente la articulación.
¿Dónde aparece con mayor frecuencia?
La artrosis no afecta todas las articulaciones con la misma frecuencia.
En las manos suele comprometer las articulaciones interfalángicas y puede producir nódulos visibles en los dedos. También afecta con frecuencia la base del pulgar; cuando aparece en esa zona se conoce como rizartrosis.
Es frecuente además en la columna vertebral, las rodillas y los pies.
La artrosis de cadera existe, pero en mi experiencia es considerablemente menos frecuente que la artrosis de manos, rodillas o columna.
Síntomas habituales
La artrosis puede producir dolor, rigidez de corta duración, limitación del movimiento y deformidad progresiva.
En las manos pueden aparecer nódulos y cambios visibles en las articulaciones. En las rodillas puede presentarse ocasionalmente un derrame articular. En la columna puede causar dolor cervical o lumbar.
La intensidad del dolor no siempre guarda una relación exacta con lo que muestra una radiografía. Algunas personas presentan cambios radiológicos importantes con pocos síntomas, mientras que otras tienen dolor significativo con alteraciones menos llamativas.
Si el cartílago no tiene nervios, ¿por qué duele?
El cartílago articular no tiene nervios ni vasos sanguíneos. Por esa razón, el cartílago por sí mismo no puede sentir dolor.
Una parte importante del dolor proviene del hueso subcondral, es decir, del hueso que se encuentra inmediatamente debajo del cartílago.
También cambia el líquido que se encuentra dentro de la articulación. Ese líquido puede contener mediadores que favorecen el dolor. Por eso algunos tratamientos pueden disminuir los síntomas sin reconstruir el cartílago.
¿Puede detenerse o regenerarse el cartílago?
Hasta el momento no existe un tratamiento que haya demostrado detener por completo el proceso degenerativo ni regenerar el cartílago perdido.
Tampoco existe un trasplante de cartílago que resuelva de manera general la artrosis. Las investigaciones continúan, pero no debemos presentar como curación algo que todavía no ha demostrado serlo.
Las llamadas terapias con células madre tampoco han demostrado regenerar el cartílago ni curar la osteoartritis. Ofrecerlas como una forma garantizada de reconstrucción crea expectativas que la evidencia actual no permite sostener.
El clima y la luna
Muchas personas sienten que el dolor cambia con el frío, la lluvia o determinadas fases de la luna.
Sin embargo, no existe evidencia científica sólida de que el clima o la luna causen la osteoartritis o determinen su progresión.
Una persona puede percibir cambios reales en sus síntomas, pero esa experiencia individual no demuestra que el clima esté destruyendo la articulación.
El colágeno y la gelatina no regeneran el cartílago
El colágeno y la gelatina que ingerimos se digieren como cualquier otra proteína.
No viajan intactos hasta una rodilla, una mano o una cadera, y no reconstruyen el cartílago perdido.
Presentarlos como una forma de regeneración articular no corresponde con lo que sabemos actualmente.
Ácido hialurónico: puede aliviar, pero no regenera
Las infiltraciones de ácido hialurónico pueden aliviar el dolor en algunos pacientes.
Su efecto no consiste en fabricar cartílago nuevo ni simplemente en mejorar la fricción como si la articulación fuera una bisagra que necesita aceite.
El ácido hialurónico puede bloquear o modificar mediadores del dolor dentro de la articulación.
Suele ser más útil en etapas tempranas o moderadas, cuando todavía existe cartílago remanente. En una artrosis severa, con destrucción avanzada, la posibilidad de obtener beneficio es menor.
El tratamiento debe adaptarse a cada persona
No existe un único tratamiento para todas las personas con artrosis.
El manejo depende de la articulación afectada, la intensidad del dolor, el grado de limitación, la fuerza muscular, el peso, la edad, las demás enfermedades y la etapa del daño articular.
Puede incluir educación, ejercicio adaptado, fortalecimiento muscular, reducción de peso cuando corresponda, terapia física, medicamentos cuidadosamente seleccionados, medidas locales, infiltraciones y, en etapas avanzadas, valoración quirúrgica.
El objetivo realista es disminuir el dolor, conservar la función y permitir que la persona continúe activa. También debemos evitar tratamientos innecesarios y promesas de regeneración que no se pueden cumplir.